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| Imagen de pxhere con licencia CC0 Public Domain |
Cuando me apunté a este curso, no imaginé el reto tan grande al que me iba a enfrentar. Siempre me ha gustado la formación. Soy psicóloga y, antes de dedicarme a la orientación educativa, trabajé como formadora de voluntarios para una ONG, he diseñado e impartido cursos de formación para instituciones y para empresas de consultoría… De hecho, cuando asumí la función de orientadora en Educación Secundaria, la tarea que menos me preocupó, por resultarme familiar, fue la de docente.
Y, sin embargo, en estos últimos meses en los que se ha desarrollado el curso, he tenido que ponerme a prueba más de una vez , preguntándome continuamente si mis debilidades eran mayores que mis fortalezas a la hora de postularme como posible tutora online.
Una de las características llamativas de este curso con respecto a otros que he realizado en el CRIF, es el escaso volumen de “apuntes” o contenidos en los distintos Bloques. En muchos casos, las actividades que se pedían exigían tirar de habilidades o conocimientos que ya poseíamos, o bien, investigar y “buscarte la vida”. Nunca había dependido tanto de los hilos de los foros de dudas para salvar algunas lagunas de mi formación. Y debo decir que es aquí donde he podido palpar una experiencia auténtica de comunidad de aprendizaje. El curso se ha ido dotando poco a poco de un auténtico baúl de recursos y herramientas, elaborado entre todos.
Otro elemento que ha marcado el desarrollo del curso es su propia finalidad. Tal y como se enunciaba en la Guía Didáctica, a través de este curso se espera formar y localizar docentes que puedan convertirse en futuros tutores online para el CRIF Las Acacias. Creo que pocos o ninguno de los alumnos matriculados lo ha hecho por necesidad de certificar para los sexenios. He podido observar un nivel mucho más alto de conocimientos y competencia digital en los compañeros, así como un plus de motivación e iniciativa a la hora de realizar las tareas. Y también, hay que decirlo, un punto más de estrés por el hecho de sentirse involucrado en un posible “casting” o proceso de selección.
Mi tutor podrá decir que fui de esas alumnas que han apurado los plazos hasta el final. No solo porque tiendo a pensarme mucho las cosas, sino porque algunas me han supuesto bastante inversión en tiempo y energía.
¿Qué retos destacaría dentro de este recorrido por las principales tareas que debe realizar un tutor en un entorno virtual?
Comunicación en el Aula Virtual
Es requisito imprescindible saber manejar bien los distintos canales de comunicación (foros, mensajería interna…), y más aún, poseer habilidad y destreza a la hora de dirigirte a los alumnos. Generar buen ambiente y cercanía, motivar e impulsar el aprendizaje, dinamizar y mover el diálogo en el grupo, compartir conocimiento, o dar feedback y realizar una adecuada evaluación formativa, son algunas de las tareas que requieren un tutor competente en el área de Comunicación (1) y (6). Muchas de estas cuestiones las abordé más extensamente en otro post de este blog.
Y, como he descubierto en este curso, algunas herramientas pueden ser imprescindibles a la hora de desempeñar bien nuestro trabajo. Me refiero a la creación/edición de videos y tutoriales. Creo que no exagero si afirmo que más del 50% de las horas dedicadas a este curso las he invertido en las actividades que implicaban realizar un vídeo de presentación y un tutorial sobre las calificaciones en el Aula Virtual. Y las doy por muy bien empleadas. Gracias a las aportaciones de tutores y el resto de compañeros, he podido revisar distintas herramientas de creación y edición de vídeos, y aprender a manejar algunas.
Y aquí aprovecho para mencionar un aspecto que me parece fundamental en la formación de los docentes (2), especialmente de los tutores en formación online: la competencia digital. En estos tiempos que corren, si queremos seguir formando desde la pasión y la vocación, es imprescindible formarse en competencias digitales y metodologías activas. ¿Qué elementos a desarrollar serían básicos en esta competencia? Resumo los principales en la siguiente presentación:
- Evaluación y Calificación en el Aula Virtual
Hemos conocido y practicado la mecánica de la calificación en el Aula Virtual. Usamos el término calificación para referirnos al procedimientos de cuantificación y comunicación de los resultados del aprendizaje y su evolución a los alumnos. Limitar la función evaluadora a la calificación, sin implicaciones en la regulación del aprendizaje reduce la fuerza de la evaluación a un acto administrativo (aunque tenga importantes consecuencias).
Pero, cuando nos referimos a evaluar, hablamos de algo más. Enseñanza y evaluación son las dos caras de una misma moneda. Entre ambas debe haber una correlación absoluta: nuestra manera de enseñar debe determinar nuestra manera de evaluar porque, de manera inevitable, nuestra manera de evaluar condiciona la manera de aprender de nuestros estudiantes.
Si tenemos intención de valorar cómo se aprende y qué se aprende durante el desarrollo de nuestro curso (y no solo la mera reproducción de contenidos expuestos), así como la calidad del producto final y otros aspectos que consideramos relevantes, debemos buscar mecanismos de evaluación alternativos más allá de las herramientas convencionales. El uso de diarios de aprendizaje, portfolios o sistemas de evaluación basados en rúbricas permite que la evaluación cumpla con algunas condiciones imprescindibles:
- Que se centre tanto en el proceso como en el producto final
- Que sea tanto formativa como sumativa
- Que sea continua
- Que recoja variedad de datos y competencias
- Que sea tanto cuantitativa como cualitativa
- Que facilite la autoevaluación, coevaluación y heteroevaluación
Destacaría especialmente en la formación online el componente motivador que debe tener la evaluación. El enganche del alumno en el curso depende en buena medida de la capacidad del tutor para ser diligente, claro y positivo en sus retroalimentaciones, dejando puertas abiertas para solucionar los problemas. Y subrayando siempre los aspectos funcionales de los contenidos, su aplicabilidad en el aula.
- Trabajo Colaborativo
En este curso hemos experimentado tanto con colaboración informal como con colaboración formal : intercambio de experiencias educativas, compartir recursos, ayuda a otros participantes en cuestiones técnicas, actividades tipo taller, trabajo en grupo… Sobre las ventajas del trabajo colaborativo, hablé ya detalladamente en otro post de este blog, así como de las dificultades que podemos encontrar para implementarlo en la formación online.
El trabajo colaborativo en entornos virtuales no sólo implica la utilización de herramientas tecnológicas como correo electrónico, foros de discusión (espacios de debate virtual), o intercambios sincrónicos en línea (chat), sino que debe promover modos específicos de “aprender” y un ambiente pedagógico singular, en el que se enlaza y articula el conocimiento distribuido por los alumnos y el tutor (3) .
Los participantes, a medida que trabajan entre sí y desarrollan habilidades de autorregulación, disminuyen su grado de dependencia respecto del profesor/tutor y añaden una dimensión cooperativa a sus acciones, lo que les proporciona una base para una mayor fortaleza y autonomía para el aprendizaje en solitario, tal y como he podido experimentar en este curso. Se han creado numerosos hilos al margen de las actividades, se han ofrecido recursos de manera espontánea, se han compartido trabajos…
Pero, si en algo debo insistir, es en el determinante papel que juega el tutor online a la hora de crear un entorno adecuado para que sea posible el aprendizaje colaborativo (4). Darle protagonismo a los alumnos en la gestión de la tarea no significa que no deba intervenir. Su papel es crucial a la hora de:
- Especificar objetivos a conseguir y reglas de colaboración.
- Proporcionar información y/o documentación necesaria
- Asistir, acompañar y solucionar dudas durante todo el proceso (según el nivel de madurez y competencia de los alumno)
- Realizar un seguimiento de la evolución del trabajo y la participación individual, para detectar carencias y animar a los menos participativos.
- Ofrecer retroalimentación durante todo el proceso, cuidando también los aspectos emocionales y motivacionales en el grupo.
- Evaluar no solo el producto final sino todo el proceso, señalando debilidades y fortalezas.
Y, después de este recorrido, a través de las distintas facetas de lo que significa ser un buen tutor online, las tareas que debe realizar, y las cualidades o destrezas que debería poseer, destacaría estas 10 (5). Espero no estar muy lejos de alcanzarlas... !
REFERENCIAS:
(1) Marcelo García, C., & Yot Domínguez, C. R. (2013). Tareas y competencias del tutor online. Revista del curriculum y formación del profesorado
(2) INTEF (2017): Marco Común de Competencia Digital Docente.
(3) Berta Rotstein et al. (2006). El Trabajo colaborativo en entornos virtuales de aprendizaje. Revista Cognición nº7.
(4) Nuria Hernández Sellés y Pablo César Muñoz (2012): Trabajo colaborativo en entornos e-learning y desarrollo de competencias transversales de trabajo en equipo. REDU Vol. 10 (2)
(5) Juan Silva Quiroz (2010): El rol del tutor en los entornos virtuales de aprendizaje. Innovación Educativa . Vol 10 (52)
(6) Mario Vasquez (2007): Tutor Virtual: desarrollo de competencias en la Sociedad del Conocimiento.Revista Electrónica Teoría de la Educación. Monográfico 2007.

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