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| Learn de Jesper Sehested en Flickr (2018) |
Si algo debemos cuestionarnos continuamente, es nuestro papel como docentes en el proceso educativo. La irrupción de las nuevas tecnologías ha provocado un cambio radical a la hora de acceder a la información. Si en la red se encuentra ya un volumen importante de contenidos... ¿qué valor extra debemos aportar los docentes y tutores?
Lo cierto es que la formación a distancia no es un invento reciente. Algunas revisiones históricas sitúan su origen en la Grecia Clásica, donde se inició la costumbre de escribir cartas (epístolas) con propósito formativo. Aunque el primer ejemplo documentado de formación por correspondencia (oferta de material de enseñanza y tutoría) aparece en EE.UU. en 1828.
En nuestro país, hitos importantes fueron la primera experiencia radiofónica de bachillerato a distancia (1962)y la creación de la UNED en 1972, solo un año después de la aparición de la Open University británica. Pero es la irrupción de Internet y la enseñanza asistida por ordenador lo que produce un cambio trascendental de paradigma.
En este nuevo escenario, y con objeto de aclararme y reflexionar sobre el papel que tienen los tutores en la formación online, he empezado por consultar las distintas acepciones que tiene la palabra tutor. Buscando en uno de los diccionarios online (Woxikon), he encontrado hasta 63 sinónimos para este término: maestro, consejero, preceptor, mentor, acompañante, guía, guardián, valedor... Nuestro idioma posee una riqueza increíble y nos permite diferenciar entre pequeños matices. ¿Cuáles de estos términos se ajustarían más a la figura del tutor en entornos virtuales?
El papel del docente en los entornos educativos online ULLmedia- Universidad de La Laguna
Consultando distintas investigaciones y estudios sobre este tema, encuentro que se suelen destacar determinadas tareas y competencias, revelando como insuficientes el mero dominio de la materia o el manejo de las nuevas tecnologías (Carmen Yot y Carlos Marcelo, 2013). Y en otros, que estudian exhaustivamente la evaluación del aprendizaje en los entornos virtuales, se subraya sobre todo la importancia del componente formativo de la evaluación (Nicolás Martínez, Alicia de Gregorio y Rosa Mª Hervás, 2012)
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| Learn Unlearn Relearn de Giulia Forsythe en Flickr (2012) |
Nos toca por tanto, como ya señalaba Alvin Toffler, estar dispuestos a cambiar el chip, a desaprender para reaprender. Estar abiertos a modificar nuestros esquemas, darnos permiso para probar cosas nuevas y aceptar consejos para acomodarnos mejor en nuestro nuevo rol.
Y retomando el inicio de este post, me atrevo a señalar cuatro pilares básicos sobre los que se debería apoyar la labor del tutor online:
- Animar, animar y…animar
En definitiva, impulsar y motivar hacia el aprendizaje. El
tutor, como un buen coach, tiene que cuidar también la vertiente emocional de
los aprendizajes. En los hilos abiertos
en el Foro de Dudas para cada actividad, es fundamental que el tutor deje claros
los objetivos y la importancia de cada una de ellas, para que los alumnos
adquieran compromiso y motivación en su realización. Y durante el desarrollo de la actividad, aportar nuevas
ideas, invitar a la reflexión, propiciar la colaboración entre alumnos, animar el debate…
- Dinamizar y “mover” al diálogo
Precisamente para lograr una mayor cercanía (en un entorno potencialmente “frío” por la distancia física), el tutor online debe ser el primero en iniciar y mantener viva la conversación con los alumnos. Lo ideal sería lograr una verdadera comunidad de aprendizaje, fomentando la gestión del conocimiento, el aprendizaje colaborativo, el uso de herramientas online… Debe crear un ambiente propicio al debate, abierto y sociable, aunque respetando las normas propias de los foros para poder gestionar muchas y diversas opiniones. Los flujos de comunicación dependen en buena parte del tipo de intervención que haga el tutor.
Precisamente para lograr una mayor cercanía (en un entorno potencialmente “frío” por la distancia física), el tutor online debe ser el primero en iniciar y mantener viva la conversación con los alumnos. Lo ideal sería lograr una verdadera comunidad de aprendizaje, fomentando la gestión del conocimiento, el aprendizaje colaborativo, el uso de herramientas online… Debe crear un ambiente propicio al debate, abierto y sociable, aunque respetando las normas propias de los foros para poder gestionar muchas y diversas opiniones. Los flujos de comunicación dependen en buena parte del tipo de intervención que haga el tutor.
- Compartir (conocimiento y experiencia)
En los cursos online se puede llegar a creer que todo
está en los contenidos que se empaquetan y ofrecen. El tutor debe hacerlos
suyos y enriquecerlos, ayudando a ordenar ideas, ampliando fuentes de consulta
o recursos, solucionando dudas o problemas concretos, proponiendo actividades
complementarias … Y en esta tarea se ha de ser proactivo, no esperar a que
surjan demandas por parte de los alumnos, sino anticipar los posibles
escenarios.
- Mantenerse actualizado
Es imprescindible estar sujeto a un proceso continuo de formación para ir aplicando nuevos recursos y herramientas que beneficien la acción docente (novedades en e-learning, plataformas, redes sociales, nuevas tecnologías...).



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